CARTA A IRENE MONTERO

Autor: ALEX

2 Novembre 2019

Carta a Irene Montero @Irene_Montero_

montero

Estimada, o no:
Supongo que habrás visto la película de Kubrick, “2001, una odisea del espacio”. No sé si tuviste la sensación que yo experimenté cuando la vi por primera vez. Después de la larga secuencia de lucecitas del hiperespacio viene una escena en una habitación blanca. En ese momento pensé: soy idiota, esta parte de la película se me escapa, pondré cara de estar enterándome de todo y, cuando acabe, soltaré un largo “ajá… mmmmm”. Pues bien, respecto a Catalunya hay una parte de la película que, humildemente, creo que se te escapa y que trataré de explicarte.
No voy a arriesgarme a hablar por otros. Hablaré por mí, con mis 52 años de experiencia como catalán. Yo no tengo necesidad de que nadie me quiera por ser catalán. Tampoco tengo necesidad de que me odien, por supuesto. De hecho, no me invade ninguna necesidad de caer bien o de caer mal. Pero si caer mal significa tener plena libertad, estoy dispuesto a todo. Creo que un error que Catalunya ha cometido con demasiada frecuencia es actuar pensando en la mirada del otro, en el qué dirán. El seny es magnífico pero cuando se convierte en corsé, ya no funciona tan bien.
Lo que opinen los finlandeses, los rumanos, los polacos o los brasileños de mí por el hecho de ser catalán es algo que me preocupa menos que los horarios de la programación de Intereconomía o la lista de éxitos musicales de Kuala Lumpur. Tampoco en ese marco de necesidades emocionales entran los españoles, a los cuales deseo un futuro precioso pero también les deseo que pierdan la posibilidad de decidir sobre mi futuro. A mí, los afectos que un señor con bigote de Palencia me otorgue por ser catalán, me parecen bien, no los rechazaré, pero tampoco me quitan el sueño. Eso sí, lucharé para que ningún señor con bigote de Palencia, o de Valladolid, o de Catalunya, me insulte, me minusvalore, me amenace o pretenda llenar mis espacios de libertad con sus neurosis patrióticas.
No, Irene, como catalán no tengo ninguna necesidad de que los españoles me cuiden. Me sé cuidar solo y sospecho que millones de catalanes experimentan lo mismo. Yo lo que quiero es que no me agredan, que es muy diferente. Que no me agredan económicamente, políticamente, culturalmente, socialmente, judicialmente o policialmente. Es más, quiero autodeterminarme cada día. Quiero ser libre, cada vez más. Y si otras personas, miles, millones, desean autodeterminarse como yo, quiero autodeterminarme con ellas también. Porque si existe la autodeterminación individual, no sé por qué razón no podemos autodeterminarnos colectivamente. Contémonos binariamente. Sí o no. Lo demás es autoritarismo o, como en tu caso, maternalismo, dos caras de una misma moneda que, eso sí, siguen lanzando otros.

Autor: ALEX

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s