TODO VALE PARA LA BANDA DE LADRONES

TODO VALE PARA LA BANDA DE LADRONES

RAMÓN COTARELO

Que el PP no es un partido político sino algo más parecido a una banda, una asociación de malhechores lo sabe ya todo el mundo en España, incluidos los jueces que son quienes han enunciado estas categorías. No hace falta mayor elaboración. Los peperos están en política básicamente para robar y enriquecerse a costa del erario. Han arruinado y hundido el país con sus corrupciones, malversaciones y saqueos y eso está a la vista pública, incluida la de quienes los votan. Si todavía no están todos en la cárcel –que es donde debieran- se explica por una serie de factores que consideraremos continuación.
La actitud general de la banda es hacer una cosa y decir la contraria con absoluto descaro y, por lo general, insultando a quien lo duda o berreando directamente, como suele hacer Celia Villalobos. O con la chulería de matón que se gasta el portavoz , Rafael Hernando, o la arrogancia y desprecio de que hace uso el Sobresueldos en sus casi inexistentes comparecencias parlamentarias. Estas son un buen indicador de hasta qué punto son capaces de mentir unas gentes que, robando a mansalva los fondos públicos dicen que “no están en política por dinero” cuando no están por otra cosa. Según el Sobresueldos, ha comparecido en el Parlamento siempre que se le ha pedido. Una de sus desvergonzadas trolas: lo ha hecho dos veces en seis años y ha sido necesario arrastrarlo para que cumpla.
Por eso es incomprensible que la oposición no solo no denuncie la sarta de embustes y mentiras que el personaje soltó en sede parlamentaria, sino que se deje maltratar de palabra por un chulo que no merece respeto alguno. Si los partidos de izquierda no quieren pasar por dos asociaciones de cobardes que se encogen ante un vulgar perdonavidas cobrador de sobresueldos en negro, deben ir al juez y presentar la correspondiente querella contra Rajoy por perjuro, por haber mentido en la Audiencia Nacional sobre si conocía o no los aspectos económicos de la financiación ilegal de su partido. Y deben hacerlo cuanto antes, salvo que quieran sentar plaza de cómplices.
Si esta obligada querella prospera o no es altamente problemático por cuanto la banda de ladrones, a fuerza de corromperlo todo, también ha corrompido la administración de justicia. Promoción de jueces amigos, incluso por medios ilícitos, aislamiento de los jueces profesionales, cuando no persecución de estos, injerencia permanente en el ministerio fiscal, obstaculización sistemática de los procesos judiciales, ocultación y destrucción de pruebas, falsificaciones de todo tipo, etc., etc. Un panorama propio de la cosa nostra y la mafia, que son las formas de organización del PP. Y justamente, cuanto más interfiere en la justicia, más declama estar colaborando con ella. Esta situación de corrupción de lo judicial a manos de los malhechores queda clara cuando se lee a la vicepresidenta del gobierno diciendo que el Tribunal Constitucional anulará la Ley catalana del referéndum en cuanto se presente. Un sistema político en el que los tribunales reciben las órdenes del gobierno es una dictadura.

La Ratita Hacendosa presume de formación jurídica. La misma que la de los juristas fascistas o soviéticos: el derecho al servicio del poder. Mientras, se habla por los codos de Estado de derecho con la voz engolada, como si estos franquistas tuvieran la menor idea de él.

Y así es todo. Afirma el gobierno y la banda que lo sostiene que en España hay libertad de expresión, cuando la realidad dice lo contrario y los organismos internacionales de estudio de crédito de los medios dicen que los españoles son unos de los menos creíbles del mundo. Por cierto, va siendo hora advertir que esta mentira es sostenida por los otros partidos dinásticos que mantienen relaciones clientelares con algunos otros medios, singularmente el PSOE con El País y Podemos con Público y la Sexta. Proceden con estos medios lo mismo que el PP con los suyos públicos y privados: propaganda a favor de su partido y censura, manipulación y tergiversación sobre los demás.
Lo primero que hizo el Sobresueldos al ganar las elecciones de 2011 fue cambiar la Ley de Televisión de Zapatero (que exigía una mayoría muy cualificada para nombrar director del medio) a fin de nombrar a dedo a quien le diera la gana. Exactamente lo que ha venido haciendo desde entonces: al frente RTVE auténticos esbirros a sueldo del PP, capaces de las mayores bajezas para contentar al jefe que para eso paga. Y eso mientras se dice con la mayor desvergüenza que la información es libre en España.

Como se dice que aumenta el empleo y su calidad cuando a la vista está que es al revés.

Como se dice que estamos saliendo de la crisis y es una evidente, palmaria, mentira.

Igual que se dice que el gobierno lucha contra la corrupción cuando la corrupción es el gobierno.

El PP emplea los dineros públicos como si fueran suyos en subvencionar los medios privados partidarios de su política y comprar periodistas dispuestos a mentir, difamar, calumniar y, en general, ladrar y rebuznar al servicio del amo a cambio de suculentas pagas que salen directamente del bolsillo del contribuyente. Columnistas, tertulianos, presentadores, locutores, toda una recua de mercenarios de la pluma y la palabra, llenando el foro público de basura, insultos, demagogia y pura estupidez.

Tal es el rasgo más característicos de estos corruptos: que engañan a la gente con su propio dinero. Considérense medios como la COPE y TreceTV, financiados por la iglesia con el dinero de todos los contribuyentes y que se dedican a mentir e insultar a quienes no comulgamos (nunca mejor dicho) con sus cuentos y suspersticiones

Este es uno de los misterios de la demoscopia: por qué la gente vota a un partido que la roba y la insulta.

A veces los periodistas al servicio de la banda tratan de hacer méritos propios para agradar más al amo y, seguramente, tener mejor trato en el reparto de los fondos robados. En estas fechas se ha hecho celebre el intento de Enric Hernández, director de El Periódico y hombre literalmente al servicio del unionismo facha y su vicefranquita, Sáenz de Santamaría. El tal Hernández parece haberse inventado un comunicado de una supuesta CIA en el que se avisaba a los Mossos del atentado de la Rambla. La finalidad probablemente era poder acusarlos de negligencia frente al terrorismo o, incluso, de complicidad. Y, de paso, boicotear cuanto se pueda el proceso independentista, que para eso el gobierno subvenciona su panfleto con dineros robados a los contribuyentes

Ignoro si Hernández dimitirá o no. Como periodista pepero ni se le pasará por la cabeza, supuesto que la tenga. Al contrario, dará una conferencia sobre la libertad de prensa y la deontología profesional del periodismo.  Es lo habitual en esta gente, lo típico de la banda: hacer una cosa y decir la contraria.

En cuanto al común de los mortales, conviene que nos preparemos. Las marranadas soportadas hasta la fecha serán nada en comparación con las que nos esperan hasta el 1/10.

jueves, 31 de agosto de 2017

LOS DOS MUNDOS

 

 

 

RAMÓN COTARELO

 

 
Con independencia de los muy sesudos o encendidos análisis que nos esperan ante esta flamígera declaración de Jordi Turull a la salida del Consell Executiu, es de ley reconocer que tiene una resonancia fuerte, beligerante, arriesgada. De l’audace, encore de l’audace, toujours de l’audace, exclamaba Danton. Hay un tono heroico en esa intención, un sentido trascendental en ese con todas las consecuencias.
Para calibrar estos aspectos, nada mejor que recordar la filosofía profunda del gobierno de Rajoy: “sensatez, sentido común, nada de ocurrencias”. La política como gestión “razonable” de lo cotidiano. Nada de saltos en el vacío. Para Rajoy, Puigdemont y los indepes son un grupo de insensatos con tendencias delictivas que será preciso cortar en su momento.

Para Puigdemont y los indepes Rajoy y, en general, la clase política española son la materialización de la corrupción, el desgobierno, la irresponsabilidad y el maltrato a Cataluña. La lucha contra estos males no se limita al fangoso territorio de las leyes, los reglamentos, los recursos y contrarrecursos, sino que se lleva al terreno político de la movilización popular para obtener un cambio político radical y esto solo es posible hablando de valores, de principios, y dando ejemplo.

Son los dos mundos que se enfrentan aquí y ahora en España. Del resultado dependen muchas cosas.

 

RAMÓN COTARELO

La comparecencia de Rajoy dio de sí lo que se esperaba: nada. Se hizo a instancias de la oposición de izquierda para aclarar cuestiones relativas a la financiación gürteliana e ilegal de su partido y su presunto perjurio en la declaración testifical en la Audiencia Nacional. Pero no se habló de nada de eso. El presidente de los sobresueldos ensartó una sarta de mentiras sobre cuestiones que, además, nada tenían que ver con el objeto de su presencia. Quien quiera hacerse una idea cabal de las trolas que Rajoy soltó, las tiene cuidadosamente expuestas y probadas en un artículo de Ignacio Escolar, Las mentiras de Mariano Rajoy en su comparecencia sobre la Gürtel. Sabido es, este hombre no ha dicho una verdad en público en su vida.
Pero lo curioso no es que Rajoy mienta en una comparecencia para explicar por qué mintió supuestamente en sede judicial; lo curioso es que su táctica haya dado resultado, haya conseguido salir indemne de la comparencia. Y lo ha conseguido por la impericia y la falta de recursos de la oposición que, en lugar de ignorar los ataques y mentiras del presidente y empeñarse en hablar de la Gürtel, se dedicó a defenderse de aquellos. Que el único que insistiera en la corrupción fuera Tardà ya lo dice todo.
 

Es tal el desconcierto y la inoperancia de la oposición de izquierda que Rajoy se permitió el lujo de retarla a presentar una nueva moción de censura. Es casi una burla, pues cree saber que los números no dan, ya que el PSOE no quiere aceptar los votos de los indepes a cambio del referéndum.

Es también la confianza que le inspira la situación misma de crisis de la izquierda. El PSOE, principal responsable de que Rajoy esté en el gobierno, tiene poco crédito al pedir ahora su dimisión. Las relaciones entre el PSOE e UP son cainitas, por más que las direcciones digan lo contrario. Entre los socialistas, muchos se oponen con uñas y dientes a todo pacto con Podemos; en Podemos sigue habiendo una fuerte corriente antisocialista.

En esta situación, pensar en la posibilidad de una moción de censura del PSOE con los votos de Podemos y los indepes y un compromiso de organización de un referéndum es una quimera. Y, sin embargo, es lo única forma real de dar cumplimiento a lo que los dos partidos de izquierda dicen tener como objetivo prioritario: desalojar a Rajoy de La Moncloa y al PP del poder.

La opción alternativa son dos años más de gobierno de la corrupción y la financiación ilegal. Precisamente, la forma de evitar ese triste sino es anunciar un acuerdo para una moción de censura ganadora. Probablemente Rajoy respondería disolviendo las cortes y anunciando elecciones anticipadas. Es también una forma de alcanzar los objetivos de la izquierda, aunque con escaso margen de maniobra.
Por lo demás, si efectivamente se piensa que Rajoy mintió en su declaración en la AN lo que cumple es ir al juez.

La comparecencia del de los sobresueldos

Lleva seis años (cuatro largos con mayoría absoluta) resistiéndose a dar explicaciones, compareciendo en plasma, entrando y saliendo de los lugares por la puerta de servicio, impidiendo preguntas en las ruedas de prensa, amañándolas, negándose a rendir cuentas o falseándolas sistemáticamente. Seis años ignorando al Parlamento, gobernando por decreto ley y apoyándose en una maquinaria mediática pública y privada de falsificación de la realidad, con la ayuda ocasional de una administración de justicia políticamente intervenida.
En todo este tiempo se ha visto obligado -arrastrado literalmente- a comparecer dos veces en sede parlamentaria. Una, un 1º de agosto de 2014, a propósito de los sobresueldos de los papeles de Bárcenas y otra hoy, a propósito de la financiación ilegal del PP descubierta a raíz de la Gürtel. Ya debiera de haber dimitido -como haría cualquier político demócrata en Europa- en la primera ocasión. Cálculese qué debiera hacer en la segunda.
La vergüenza de ver a un presidente de gobierno declarando como testigo en un proceso penal por financiación ilegal de su partido y dos veces como compareciente en sendas interpelaciones parlamentarias por comportamiento impropio. Los demás países deben de estar asombrados.
Conviene que los grupos de la oposición aclaren de una vez la relación entre las dos comparecencias y expliquen la historia completa de esta gran operación de saqueo que ha sido el gobierno del PP. Porque se presentan como hechos separados e independientes cuando, en realidad, son causa y efecto mutuos alternativamente. Los sobresueldos están directamente relacionados con la financión ilegal y esta con aquellos. La aclaración es importante porque explica muchas cosas de la corrupción del sistema político.
En la comparecencia de 2014, Rajoy reconoció haber cobrado los famosos sobresueldos con dos salvedades: los declaraba a Hacienda y no los llamaba “sobresueldos” sino “pluses de productividad”, como en cualquier empresa, sostenía nuestro hombre. Era la explicación a la que se apuntaban los demás dirigentes del PP (un buen puñado) para explicar estos ingresos. La cuestión de si eso es delito o no depende de los jueces, sobre todo si los dichos ingresos proceden de fuentes ilicitas o caja B. Pero aquí es irrelevante.
La percepción de los sobresueldos es el veneno de esta historia de la Gürtel. Que no se entienda así y se dé sin más por insustancial, se debe probablemente a que otros partidos, el PSOE que se sepa, recurren a la misma práctica, si bien no parece estar financiada ilegalmente. No obstante, la práctica en sí es política y moralmente inaceptable. Los representantes reciben unas remuneraciones dignas con cargo al erario. Los diputados gozan de un privilegio absoluto en este campo porque son los únicos perceptores de rentas que pueden fijar las suyas y, por supuesto, las de los demás. Pero sobre todo las suyas, lo cual hace innecesario probar que son muy dignas; algunos las tienen por más que dignas. Y no se hable ya de jubilaciones, pensiones y pagos compensatorios por ceses ocasionales
La cuestión es, ¿por qué perciben esas cantidades extras, según dicen, del partido? Cualquiera diría que el partido fuera un ente ajeno al Estado y no se financiara en un porcentaje elevadísimo de los mismos fondos que nutren los salarios ordinarios de los cargos públicos. La excusa del “plus de productividad” empresarial solo podía ocurrírsele a Rajoy y la idea del pago de compensación suscita la pregunta inmediata: compensación ¿por qué? Suele decirse que por la renuncia obligada a los ingresos privados. Pero, al margen de que esto sea cierto o no -que no suele serlo- tropieza con el inconveniente de que la representación política es voluntaria. Quienes quieran ejercerla deberán informarse sobre las remuneraciones antes de dar el paso y, si lo hacen ya saben lo que tienen.
Recuérdese que, si los diputados consideran demasiado bajas sus diversas retribuciones (salario, gastos de esto y lo otro, compensaciones legales, subvenciones), siempre pueden valerse de su privilegio y subírselas, insisto legalmente. Otra cosa es el impacto que esto suele tener en la opinión pública, razón por la que los representantes prefieren trocear sus remuneraciones para que la cantidad final resulte menos escandalosa.
Por tanto, ¿a qué se deben los sobresueldos? A un plan de generar una clase de políticos profesionales que hacen de su militancia en un partido un medio de vida. Esto que, por desgracia, afecta a otros partidos (y genera en ellos una especie de “funcionarios” que tergiversan la autenticidad de todo debate político) se hace insoportable cuando se produce por medios ilegales, causando perjuicio al erario y daño al interés público, como sucede con la financiación ilegal del PP durante más de veinte años. Así se ha corrompido de arriba abajo el sistema político de la tercera restauración, entronizando la mentira como forma de relacionarse con la ciudadanía. Corría el año de 2007 cuando, a preguntas de un interesado sobre cuánto ganaba al mes, Rajoy no dio la cifra, pero dijo “Miro mi cuenta al final de mes porque lo necesito, lo necesito y muchísimo, y además mi mujer también trabaja, y entonces tengo los problemas que tienen todos los ciudadanos. No estoy en política por dinero”. Por entonces sus compañeros de partido le calculaban unos 12.000 euros al mes, entre sueldos y sobresueldos. Mentía como un bellaco
Esta subclase de vividores del partido tiene que corromperse necesariamente porque, al entender que su actividad política debe ser lucrativa, acaban por romper todos los límites dedicándose al saqueo de los fondos públicos en cualquier momento y circunstancia. Y eso es lo que ha pasado.
La comparecencia de hoy, centrada en la cuestión de la Gürtel/financiación ilegal y la declaración supuestamente falsa de Rajoy en sede judicial debe hacerse teniendo en cuenta el telón de fondo de los sobresueldos. Están en la base de este desbarajuste. A la política “para forrarse”, a pillarlo todo a robar sin más. Y, claro, el PP tiene en estos momentos 700 imputados que no son casos aislados, sino agentes en una estructura partidista de delito organizado en donde cada uno saca su tajada mientras el país se hunde, los dependientes no cobran, los parados tampoco, no hay dinero para la educación pública pero sí para la privada y esta marca el camino para la privatización (nombre técnico del expolio de siempre) de todo lo público.
Hay un propósito, según parece, de preguntar al presidente de los sobresueldos las incómodas cuestiones que se le plantearon en su declaración pero un juez atento impidió que se formulasen. De todos modos, la más destructiva afecta al conjunto de la declaración: ¿por qué dijo que no sabía nada de los aspectos económicos de las campañas electorales cuando era él quien las dirigía, siendo así que hay un vídeo en el que ofrece todo lujo de detalles sobre la financiación de una campaña concreta? Ese hecho ¿puede calificarse de mentira o no? Si su pretextada ignorancia es falsa, esa mentira ¿sería un delito?
¿Podría España seguir gobernada por un hombre al que se hubiera imputado un delito?
Me temo que sí.

martes, 29 de agosto de 2017

Los revolucionarios de salón… reservado

Tengo respeto por El Confidencial y por eso no creo que el titular de la noticia lleve mala intención. Lo entiendo como falta de perspicacia, recurso a la desesperada para dividir el bloque independentista y muestra de que el nacionalismo español no se aclara. Esa reunión en casa del magnate Roures, según el comentarista, tenía un objetivo claro: dividir JxS, derrotar al PDeCat en unas próximas elecciones “no plebiscitarias”, constituir un gobierno de izquierda en Cataluña (ERC y Comunes más Podemos) y abrir un tiempo nuevo (sacando a pasear el unicornio del “proceso constituyente”) en España tras haber destruido también al PSOE que, en el fondo, es lo único a lo que aspiran los neocomunistas de Podemos, con las consecuencias que padecemos todos y ellos propician.
No dan ni una. La interpretación del artículo no está basada en inferencias razonables sino en un puro wishful thinking o cuento de la lechera del informador. Veamos.
I.- Si Junqueras se dejase arrastrar a esta maniobra divisionista, víctima de la vanidad, cosa que tengo por imposible, la primera que se iría al garete sería ERC. Y no porque la atacara el PDeCat o “su artillería mediática”, como dice el articulista, que no entiende el problema. ERC se hundiría porque el electorado independentista le negaría el voto. Hasta sus dirigentes dejarían de votarse a sí mismos, ¿o alguien ve a Tardà, Bosch, Rufian, etc., tragándose sus palabras y votando en unas elecciones autonómicas para que en Cataluña gobiernen los Comunes, Podemos y, a través de ellos, Roures? No es extraño que el articulista e Iglesias, que no saben nada de lo que pasa en Cataluña, razonen así. La ignorancia de Domènech y Roures es más pintoresca pues parecen desconocer el país en el que viven.
II.- Que Iglesias y otros de Podemos hayan desembarcado en Barcelona en la flota aérea monárquica, nacional española y gratis total era lo esperable. Su integración en la clase política, sus prebendas y enchufes es ya completa. Lo curioso ahora es que quienes protestaban contra la política de conciliábulos, secreteos a espaldas de la gente y prometían a grito pelado en plazas y calles una política democrática, asamblearia, de transparencia, se reúnen en conjuras secretas, a escondidas de sus militantes para urdir planes que, de no ser absolutamente estúpidos, serían peligrosos. Y esto no es nuevo. Vienen practicándolo desde 2014, en cabildeos y manejos con periodistas flexibles a la voz del amo, diplomáticos y magnates. Dicho en plata, engañando a sus seguidores.
III.- Los que venían a regenerar el sistema político denunciando a los empresarios, banqueros, poderosos en general y diciendo que, si querían gobernar, se presentaran a elecciones, son lo que están deseando gobernar según los intereses de esos mismos magnates, cuando son los que los financian y que, por supuesto, siguen en la sombra. En la sombra, pero dando las órdenes que estos revolucionarios de reservado y secreteo cumplirán a rajatabla. Según su antigua doctrina, si Roures quiere gobernar en Cataluña y/o España, que se presente a elecciones.

IV.- ¿Qué sucede? Pues que ya lo hace, como lo hacen todos los demás potentados con los otros partidos: se presenta a través del partido Podemos y sus confluencias y a través de sus medios de comunicación, como la Sexta, en donde se da pie a los neocomunistas para que traten de hundir al PSOE, el verdadero objetivo conjunto de este “izquierdismo” y el PP que en esto coinciden hace mucho y siguen. Por no hablar de su medio Público, el periódico oficial del partido morado y órgano de censura de todo lo que no sea la línea Roures. Como siempre.

V.- Por lo demás, es buena jugada del destino que el lunes, cuando se supo la noticia de la cena clandestina entre el millonetis y su peón político y los otros, también se presentara el proyecto de ley de desconexión. De este modo quedará claro a los comensales, es de esperar, que Junqueras y ERC reafirman la unidad independentista en la hoja de ruta. Justo la que Podemos y Doménech quieren romper en favor de una propuesta de proceso constituyente que más parece un reconstituyente de la anémica nación española.

La independencia y la izquierda

Transcribo una entrevista que se publicó ayer en elNacional.cat y que viene como anillo al dedo a propósito de la noticia de la cena secreta de ayer entre Junqueras, Iglesias, Domènech y Roures.
El texto:
Ramón Cotarelo (Madrid, 1943), hoy catedrático emérito de Ciencia Política de la UNED, fue profesor de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. Sin embargo, lo que un día vio como una oportunidad -Podemos-, pronto se convirtió en una desilusión. Hoy es muy escéptico con sus exalumnos, especialmente en la cuestión catalana, de la que cree que no ha entendido nada.
Cotarelo ha estudiado profundamente el conflicto catalán. Incluso tiene un libro al respecto, La República catalana (Now Books, 2016), en el que explica al resto de españoles qué es exactamente lo que ocurre en Catalunya. Es un intento de romper el silencio que hay en el Estado español para voces como la suya, un silencio que ha compensado con una importante presencia en el debate público catalán.
¿Qué votaría usted el 1 de octubre?
Votaría que sí.
¿Por qué?
Muy sencillo: porque la situación actual no permite ninguna otra salida.
¿Cree que habrá urnas?
Sí, sin duda.
¿Qué le hace pensar eso?
Dos cosas. Por un lado, la incapacidad del nacionalismo español, específicamente del Gobierno español, para impedirlo. Por el otro, la manifiesta voluntad de los independentistas catalanes de llegar hasta el final.
¿Hasta dónde ve capaz de llegar al Gobierno español para impedir que se vote?
No lo sé. Si hacen lo que les pide el cuerpo, cualquier cosa. Pero no les van a dejar.
¿Se pueden permitir que se repita la imagen del 9-N?
No quieren, pero no les va a quedar más remedio.
¿Qué debe hacer el Govern el 2 de octubre?
Según el resultado, invitar a todas las partes interesadas a una mesa de negociación…
Dos no negocian si uno no quiere…
Pues tomarán las medidas oportunas si la otra parte no comparece. El Govern tendría que dar cuerpo legislativo a la decisión del referéndum. El resultado debe aplicarse, sin ninguna duda, sea cual sea.
¿Incluso si no se logra interpelar a los no independentistas, como ocurrió el 9-N?
Por supuesto. En una consulta democrática siempre hay abstenciones. Y la abstención es una actitud tan legítima como el voto por el ‘sí’ o el ‘no’. Si se abstienen, dan por bueno el resultado, sea cual sea. Si no, votarían.
¿El Govern debe dejar claro que, pase lo que pase, el resultado va a ser vinculante?
El Govern ha dicho claramente que se espera que todo el mundo acate la decisión, empezando por él. Es que es su obligación: si convoca un referéndum es para aceptar sin reservas el resultado que sea. Sea cual sea, se atenderá a las consecuencias.
¿Entiende que haya quien desde la izquierda se oponga al referéndum del 1 de octubre?
¿Qué izquierda? ¿La española o la catalana?
Ambas.
En el caso de la española, me resulta más fácil de entender. La izquierda española no simpatiza con el referéndum, y mucho menos con la autodeterminación de los catalanes. En el caso de la catalana, es un poco más difícil. ¿De qué izquierda estamos hablando?
Pensaba más bien en los comuns.
Sí, claro, pero fíjese que los comuns, si pudiéramos trocear la izquierda catalana, es una cuarta parte. ERC es izquierda. La CUP es izquierda. El Podem de Albano-Dante Fachin es izquierda. Pues bueno, una parte de la izquierda catalana, concretamente una cuarta parte, parece que está en una situación de ambigüedad. Y yo creo también, si se me permite, si no parece demasiado insultante, que son oportunistas.
Oportunistas, ¿en qué sentido?
En el sentido de no significarse mucho porque puede dificultar las ambiciones de sus dirigentes de llegar a un entendimiento en una España imaginaria que pudiera reformarse de la mano de un frente de izquierda peninsular. Estoy fabulando.
¿Ada Colau o Xavier Domènech piensan más en sus ambiciones personales?
Yo no he dicho nombres…
Los digo yo.
Sí. Me parece que la trayectoria de sus dirigentes, singularmente de la señora Colau, que no es de hace uno o dos meses, va en ese sentido.
¿En la dirección estatal de Podemos se creen esto del derecho a decidir?
No. Les pasa lo mismo que a los otros, que están muy divididos. Por ejemplo, los Anticapitalistas de Miguel Urbán están de acuerdo con el derecho a decidir y con el referéndum, aunque no sea pactado. Los de En Marea también. Y luego están los pablistas y los errejonistas, que por ahí se andan los dos. Iglesias me parece más centralista y jacobino, menos amigo del derecho a decidir. Pero los dos van por el mismo camino. El problema es que no lo entienden.
¿Qué es lo que no entienden?
No entienden que la idea de nación española que manejan es una idea que han comprado a la derecha. Y claro, en ese marco nacional patriótico que han heredado de la derecha, dándole un barniz populista latinoamericano, no entienden la cuestión del independentismo. Y además no les gusta.
¿Para Iglesias es más bien un problema?
Para él es una china en el zapato. Porque les rompe ese marco de salvadores de una patria plurinacional, esa esperanza de renovación de carácter nacional-popular y no sé qué cosas más, que no se va a producir nunca.
Uno de los argumentos, que por ejemplo ha usado Alberto Garzón, es que esto es algo de la derecha y la burguesía
El señor Garzón, que tiene una trayectoria apreciable, razona como en el siglo pasado. Sus análisis son antiquísimos. No se ha percatado todavía de que este proyecto independentista es transversal, interclasista y sobre todo tiene un fuerte apoyo popular.
¿Se puede ser de izquierdas y nacionalista?
Menuda tontería. ¿Por qué no? Quienes dicen que no se puede ser nacionalista y de izquierdas, que me digan por qué. Se puede ser de izquierdas y nacionalista, vegetariano, amigo de los osos panda y un montón de otras cosas. Quien diga que es incompatible, que lo justifique.
Porque es internacionalista.
En realidad la izquierda nunca ha sido internacionalista. Si se me permite la broma, la vieja profecía marxista, que el proletariado no conoce patria, ha fracasado rotundamente. Lo que no conoce patria es el capital. La izquierda ha sido siempre nacionalista.
¿Qué representaría para el Estado español una hipotética independencia catalana?
No tengo ni idea, la verdad. Pero es una opción verosímil con la que los españoles deben contar.
¿Puede remover los cimientos del Estado?
Eso es inevitable, sin lugar a dudas. La cuestión es en qué sentido se da esa transformación…
¿Puede haber una involución?
Por supuesto. No sería nada raro en España.
Usted ha dicho que la principal diferencia es que en Catalunya hay un proyecto y en España no lo hay.
Así es. En Catalunya hay un proyecto de construcción de un Estado y una República. En España eso produce terror…
Pero hay quien habla de procesos constituyentes en España.
He oído hablar de procesos constituyentes a mucha gente, que lo dice de corazón y con sinceridad; pero también a gente que lo dice porque no tiene otra cosa que decir. Proceso constituyente… Vamos a ver: ¿eso qué es? Con un 30-35% de votos a la derecha, ¿qué proceso constituyente? Además, muchos de los que hablan de proceso constituyente, lo hacen para ocultar la reivindicación republicana. La República fue el último régimen legítimo que ha habido en España.
¿Cree que España es irreformable?
Pues sí.
¿Y eso a qué escenario aboca?
Pues no lo sé, dependerá del referéndum. El único argumento respetable de quienes razonan en contra del referéndum es ese de que no hay que confundir el Estado con el gobierno. Pero da la casualidad de que en España son idénticos, son lo mismo. El Estado español solo puede dar este gobierno. Si lo que me está usted diciendo es que espere dos años, a que haya unas elecciones con la posibilidad de que las pierda la derecha, porque habrá un gobierno de izquierdas que reformará el Estado, eso ya no se lo cree nadie.
¿El 15-M no ha abierto cierta brecha, al menos generacional?
El 15-M es una confluencia de dos factores. Por un lado, una reacción espontánea de la gente que está hasta el moño. Por el otro, el aprovechamiento por parte de unos listos que dicen que recuperan un discurso de izquierda radical, de carácter asambleario, con unas gotitas de populismo latinoamericano, junto a un discurso europeo y moderno. Pero esto es España.
¿Qué quiere decir con eso?
Aquí el discurso moderno no existe. Tampoco en la derecha, ¿eh? En Europa hay una derecha democrática de verdad, pero no es la que hay en España. En España hay la derecha fascista, la que perdió la guerra en Europa pero la ganó en España. Y eso es una maldición que abrasa al país y contamina a la izquierda. Es una izquierda atrasada, acobardada, hundida, humillada, y que cree que puede salvar los 40 años de colaboracionismo con un discurso nuevo, del 15-M y tal.
En su libro La República catalana habla de una “nación española que no pudo ser”.
Me refiero a que este viejo imperio se ha ido fragmentando, empequeñeciendo, pero no ha conseguido cambiar su mentalidad imperial por una nacional. No se ha construido una nación. No es un invento mío, no es una boutade. No hay dos historiadores que estén de acuerdo acerca de la nación española, su origen, su alcance y su evolución.
Imagino que no se cree la España plurinacional de Pedro Sánchez.
No. O es demasiado poco o no es nada. Si lo que me están diciendo es que España es un Estado plurinacional, pero es un Estado de varias naciones culturales, ¿me están diciendo que es un gallinero? ¿Me están diciendo que hay una nación política y luego están los pequeñitos? Entonces es un concurso de folklore.
Según algunos en el PSOE, Madrid también es una nación.
Fíjese la idea de nación que tienen. ¿Por qué no Alpedrete? Que conste que no creo en absoluto que la idea de nación tenga que ver con la extensión del territorio, sino con la profundidad del sentimiento nacional. Puede haber naciones pequeñas muy naciones. Y plurinacionales, como Suiza.
Usted llegó a defender una España plurinacional.
Pero ya no. Lo único que veo es que en este país no hay ninguna iniciativa política digna de consideración, no hay un proyecto, no hay nada. Y hay una situación por la que hay que dar gracias a los dioses: que la oposición a la continuidad del viejo Estado español se ha territorializado en Catalunya. Por eso, lo que hay que hacer es apoyar ese proceso catalán y ver qué sale de ahí, estar abierto a todas las posibilidades.
Usted ha sido muy crítico con la evolución de Podemos. ¿No se ha convertido en lo que esperaban que fuera?
Lo que yo entendí al principio, y con lo que simpatizaba, era la idea de construir una izquierda entre el comunismo y la socialdemocracia aburguesada, un territorio electoralmente muy amplio y donde poder hacer mucha construcción. Pero eso se vino abajo cuando dentro de Podemos prevaleció la idea de la alianza con los comunistas anguitistas, los del PCE, los de Izquierda Unida. Su obsesión era hacer el sorpasso al PSOE y perdieron un millón de votos. Y garantizaron el gobierno de la derecha. Eso no tiene perdón.
¿No ha moderado su discurso?
Ahora ya da igual lo que hagan. Ya es un fracaso. Las próximas elecciones lo demostrarán. Volverán a los porcentajes de voto de Anguita.
¿Cuál ha sido su principal pecado?
En el fondo, las proclamas eran falsas. No era un intento de renovación, un intento de constitución de una nueva izquierda… Era un intento de lavarle la cara al comunismo e ir a por el PSOE, aprovechando las horas bajas.
¿Posicionamientos como el suyo son castigados fuera de Catalunya?
No, no llegan a eso, porque de entrada son silenciados. Como no se pueden exponer, no se molestan en castigarlo…
¿Por eso tiene que venir a Catalunya?
Por descontado. Por eso le estoy agradecido a Catalunya. Y en parte por eso estoy a favor del proceso catalán.

lunes, 28 de agosto de 2017

Una dieta de sapos

Los rostros de la imagen lo dicen todo. Ls autoridades españolas pasaron la manifestación entera tragando sapos. Se empeñaron en asistir a un acto en protesta por un atentado que no fue previsto y en cuya solución no tuvieron nada que ver. Al tiempo, esa presencia se concibió, organizó y explicó a la opinión pública como una muestra de unidad contra el terrorismo. La unidad ¿de quién? La presencia del Jefe del Estado, el gobierno y la oposición entera, así como un largo séquito de políticos lo dejaba bien claro: la unidad de la nación española.
Cuando, en los prolegómenos de la manifestación, se criticaba la “politización” de esta por los independentistas y se advertía de que no se llevaran banderas, en realidad, ya estaba “politizada” desde el momento en que se ponía al servicio de una idea de nación sin duda mayoritaria en España, pero quizá no en Cataluña. La CUP, se recordará, bajó las ínfulas al Rey, negándole la presidencia del acto con razones críticas de mucho peso. Y la Corona aceptó, prueba de que su máximo interés era poner al Rey en Cataluña, reconquistar el corazón de los catalanes y reconstituir la mortecina nación española.
La manifestación estaba politizada por el nacionalismo español desde su inicio. Desde el comienzo mismo del acto aparecieron algunas banderas rojigualdas, casi todas sin crespón, que aspiraban a ser un mar de oro y fuego. Para ello se había destacado a algunos nacionales que regalaban banderas españolas de plástico y no las cogía nadie. El mar se quedó en charco. El fracaso en la politización de la derecha nacional española fue patente durante todo el recorrido de la manifestación, con abucheos y pitos al Rey y letreros muy críticos hacia él.
A su vez, la proliferación de señeras y esteladas, además de ser tan legítima como la española, pone de relieve que en Cataluña hay una opinión muy sólida a favor de la independencia y muy crítica con el modo en que se ha administrado y se administra el país. En realidad, Cataluña es la única oposición real al gobierno del PP porque lo es también al Estado del que emana. La izquierda española podría distinguir ambos momentos, oponiéndose al gobierno, aunque no a su Estado, pero lo cierto es que no ejerce apreciablemente como tal oposición en ninguno de los momentos. La cuestión catalana prevalece en la política y, en ella, el punto fuerte es la unidad nacional española.
Rajoy señala que estamos orgullosos de haber ido a Barcelona. Las afrentas no las escuchamos. La traducción con un embustero sistemático nunca falla: no están orgullosos de haber io a Barcelona sino muy irritados y todavía les zumban los oídos con los pitos, los abucheos, las imprecaciones y los letreros.
Son los sapos que han de tragarse quienes gobiernan en provecho propio e interés de los suyos y en detrimento de la mayoría de la población. Es verdad que les vota una mayoría, pero también lo es que se trata de una mayoría relativa exigua, de una tercera parte; que muchos de quienes les votan lo hacen manipulados por unos medios de comunicación al servicio del PP; y que, además, ganan con todo tipo de trampas e ilegalidades. Más sapos por tragar.
Ahora tienen un problema real. Por mucha que sea su capacidad de tragar sapos, no están en condiciones de detener el referéndum del 1/10. A la desesperada la prensa especula con la posibilidad de dividir el bloque independentista de JxS mediante un entendimiento entre ERC, Podemos y los Comunes con vistas a unas elecciones autonómicas, dando por inviable el referéndum. Y se advierte que algo así haría trizas al PSOE. Asoma la vieja querencia.
Lo anterior es posible, cómo no, tratándose de intereses políticos. Pero mucho más posible y probable será la destrucción de ERC si esta aparece como directa o indirectamente responsable del fracaso del referéndum. Todo lo que vaya contra el referéndum tiene mala prensa en Cataluña. Subsiguientemente, también quedaría tocado Podemos por adoptar decisiones prácticamente en secreto.
El independentismo es un río de no retorno.

Una cofradía del siglo XX

El Museo de Arte Moderno de la Villa de París está muy cerca de la Plaza del Trocadero, que recuerda la victoria francesa sobre los españoles en la isla gaditana de igual nombre. Con ella, el Duque de Angulema, al frente de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis puso fin al trienio liberal en España. El Museo participa también de la estética del Trocadero, que es la de toda esa zona privilegiada de París escenario de varias de las exposiciones universales decisivas para fijar la fisonomía actual de la ciudad. Empezando por la Torre Eiffel, una construcción provisional para la exposición de 1889 que, sin embargo, ha sobrevivido, mientras que el antiguo Trocadero, construido para la exposición universal de 1878, se derribó en la de 1937, para dejar paso al actual Palacio Chaillot. Este, compuesto por dos alas separadas, tiene una buena vista de la provisional Torre Eiffel por encima del acuario, los jardines del Trocadero y el Sena. Tal es el fondo que los servicios de propaganda nazis -unos águilas- eligieron para la famosa foto de junio de 1940 en la que se ve a Hitler tomando posesión simbólicamente de París, dando la espalda a la Torre Eiffel.
Es el caso que el Museo de Arte Moderno tiene una curiosa exposición sobre las relaciones profesionales y de amistad entre tres artistas del siglo XX, Derain, el mayor de ellos, Balthus y Giacometti, tres creadores cada uno con su estilo inconfundible que nunca se ajustaron a cánones de escuela alguno. De hecho, Giacometti fue expulsado de la comunidad surrealista, lo cual tampoco era algo tan extraño en ella, pues funcionaba en parte como un partido político. Desde esas acusadas personalidades y estilos tan distintos, los tres pintores (escultores, con Giacometti) forjaron una especie de comunidad de preferencias, algo en el estilo de las viejas hermandades de San Lucas, pero más relajada.
La comunidad funcionó sobre todo entre los años 30 y los 60, como una relación de amistad, de colaboración profesional y de afinidades. Eso es más claro o se advierte más en la relación de Derain con Balthus. Giacometti siempre fue por más libre, aunque teorizaba mucho sobre las cuestiones de la redefinición del arte. La comunidad, casi complicidad entre los dos primeros se aprecia en el retrato de Derain por Balthus en el que aquel aparece en batín dejando en segundo plano una modelo, una de esas ninfas semidesnudas tan típicas del ambiguo erotismo que ambos reflejaban.
La intensa relación de los tres artistas con el mundo cultural parisino de aquellos años, otros artistas, poetas, escritores, filósofos, críticos, dramaturgos, alimenta la preocupación especulativa  de la cofradía en su común reflexionar sobre las relaciones entre el arte y la realidad. Cada uno aportaba su acervo personal, Derain el fauvismo y, más tarde, el desgraciado asunto de la colaboración con los nazis; Balthus una visión inquietante de la realidad, inspirada en el misticismo corrosivo de Rainer Maria Rilke; y Giacometti, su visión conflictiva del surrealismo. Los marchantes, especialmente Pierre Matisse, el hijo de Henri, fomentaron la colaboración y el intercambio entre ellos, encargándoles retratos los unos de los otros y temas para tratar.
La colaboración se extendió a las artes escénicas. La exposición tiene una gran cantidad de decorados y figurines para muy diversas obras teatrales. La más conseguida, a mi entender, la escenografía de Giacometti para Esperando a Godot, de Samuel Beckett, con quien tenían relación los tres: un árbol solitario en un escenario vacío.

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